ejercicios para lesionados medulares
José Luis Romero

Ejercicios y consideraciones para personas con lesión medular

Las lesiones medulares son lesiones que dañan cualquier parte de la médula o los nervios de la cola de caballo. A menudo dan como resultado una pérdida de movilidad, cambios en las funciones corporales y desarraigan por completo la forma en que las personas viven sus vidas.

Si bien la gravedad de una lesión depende de ciertos factores, que los lesionados medulares hagan una cantidad adecuada de ejercicio sigue siendo importante para potenciar la funcionalidad y prevenir numerosas enfermedades asociadas a la falta de movilidad.  

ejercicios para lesiones medulares

El aumento de la actividad y el ejercicio es esencial para la salud y la calidad de vida de las personas con una lesión medular (LM). La obesidad, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes son de 2 a 4 veces más altas para las personas con lesión medular en comparación con la población general.

Esto se debe, en parte, a los bajos niveles de actividad, el acceso limitado y las oportunidades para participar en programas de ejercicio, así como a los cambios en la función muscular y cardiocirculatoria comunes tras una lesión.  

Por lo tanto, el ejercicio es necesario para mejorar el estado físico, convirtiéndose en una herramienta fundamental para reducir las complicaciones de salud a largo plazo.

Pero por las circunstancias tan específicas que se dan en estas situaciones, se debe tener una máxima comprensión de las implicaciones fisiológicas que tiene una lesión medular para que el entrenamiento sea eficaz y seguro. 

En este primer post podrás encontrar información básica sobre el por qué hacer ejercicio con una lesión medular, atendiendo a las consideraciones necesarias que debemos tener debido a las circunstancias médicas que tiene una lesión medular. 

¿Qué es la lesión medular?

La función de nuestro cuerpo la realizan millones de células, órganos, músculos, huesos y tejidos interconectados. A través de la comunicación con el cerebro, podemos realizar voluntaria e involuntariamente miles de funciones del día a día sin mucho esfuerzo.  

Esto es gracias a la médula espinal.  

Nuestra médula espinal está formada por millones de células nerviosas que conectan el cerebro con diferentes partes del cuerpo. Las señales se envían y reciben a lo largo de las vías neuronales que le dicen al cerebro o al cuerpo qué hacer.  

Desafortunadamente, la médula espinal y todos los nervios interconectados son un sistema delicado. Si el sistema está dañado o lesionado, el mensaje se interrumpe y provoca una falta de respuesta.  

Tipos de lesión medular

Existen diferentes tipos de lesiones medulares que podemos clasificar en incompletas y completas.  

Las lesiones incompletas a menudo dan como resultado una pérdida parcial de movimiento, mientras que las lesiones completas conducen a una pérdida total de movimiento.  

Sería como un “cable” de la luz, las vías nerviosas viajan por el centro de la columna vertebral enviando señales eléctricas conducidas por los axones de las neuronas y sus vainas de mielina. Cuando este cable sufre una lesión directa por un trauma o compresión, esta puede seccionarse parcial o totalmente.  

lesiones medulares tipos

En una lesión incompleta, algunos “cables” pueden permanecer intactos y otros resultar dañados, pudiendo preservar parte de la funcionalidad del sistema nervioso. Es decir, la movilidad, la sensibilidad o las funciones neurovegetativas (sistema nervioso autónomo que controla la función de los órganos) integradas en el sistema nervioso central, pueden continuar funcionando de forma parcial dependiendo del nivel de daño producido. 

Una lesión completa significa que todos los “cables” se han dañado, habiendo sido seccionados completamente. Esta situación implica la falta total de impulsos eléctricos por parte de los nervios (axones) y, por lo tanto, la información sensitiva que sube hacia nuestro cerebro y la información que baja en forma de órdenes motoras quedan totalmente paralizadas. 

La altura o el nivel al cual se produce esta interrupción también tendrá grandes implicaciones sobre la capacidad funcional. Se podrían distinguir dos tipos:  

  • Lesiones que se producen en la columna cervical, dan como resultado una tetraplejia (parálisis parcial o total de los cuatro miembros). 
  • Lesiones que se producen en la columna dorsal (torácica) o lumbar, dando como resultado una paraplejia (parálisis parcial o total de los miembros inferiores). 
niveles de lesión medular

El grado y el nivel al que se produzca la lesión determinará la cantidad de musculatura activa disponible y, por lo tanto, el nivel funcional que se podrá alcanzar tras la lesión. 

Lesión medular y fase de rehabilitación

En España, la incidencia de lesión medular traumática es de unos 30 nuevos casos por millón de habitantes. Aproximadamente cada año se producen unos 1000 nuevos casos en toda España por traumatismo, la mitad por accidentes de tráfico, el resto por caídas, golpes, accidentes deportivos u otros traumatismos, como las accidentes por zambullida.  

A ellos hay que sumar alrededor de un 30% más, de origen médico debidas a distintas enfermedades (aracnoiditis, esclerosis en placas, Pott vertebral, tumores, etc.) y a causas congénitas como el mielomeningocele (espina bífida). 

La disminución de la capacidad física es común después de una lesión medular y se puede atribuir a una disminución del impulso simpático, atrofia muscular, pérdida del control motor e inactividad relativa. 

Estabilizada la lesión, las intervenciones de fisioterapia en una fase aguda se utilizan en un esfuerzo por aumentar la capacidad aeróbica, la fuerza, y la funcionalidad. Algunas de las intervenciones comúnmente empleadas para este propósito incluyen el ejercicio mediante cargas resistidas, estimulación eléctrica, terapia manual y varios tipos de tareas funcionales como las transferencias, las habilidades en silla y de entrenamiento de la marcha en lesiones más bajas.  

rehabilitación lesión medular

La fuerza optimiza la función, el ejercicio aeróbico mejora la capacidad del sistema cardiovascular, los ejercicios de flexibilidad mejoran la movilidad, y el entrenamiento de las habilidades funcionales mejoran la independencia.

Por lo tanto, el ejercicio conforma uno de los pilares básicos en la recuperación inicial y, además, se va a convertir en una herramienta imprescindible en una fase posterior para mantener y mejorar tanto la salud como la independencia en personas con lesión medular. 

Beneficios del ejercicio tras una lesión medular

Las personas con lesión medular son más propensas que la población general a tener problemas de salud relacionados con el aumento de peso, cambios en el colesterol y niveles altos de azúcar en la sangre. También tienen un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular debido a las mayores dificultades para poder llevar a cabo actividades habituales.  

Y no estar activo puede contribuir en gran medida a estos problemas. Aunque las actividades cotidianas normales no son suficientes para mantener la condición cardiovascular, el ejercicio regular sí puede ayudar a reducir el riesgo de tener muchos problemas de salud relacionados con la inactividad y asociados a la propia lesión medular.  

Beneficios que aporta el ejercicio físico en personas con lesión medular: 

  • Mejora los niveles de energía y la capacidad para participar en actividades.  
  • Fortalece los músculos  
  • Aumenta la flexibilidad  
  • Mejora la funcionalidad, por lo tanto, la independencia. 
  • Mejora el humor  
  • Mejora el sueño  
  • Disminuye el dolor  
  • Ayuda a lograr y mantener un peso saludable  
  • Mejora el colesterol  
  • Mejora el azúcar en la sangre  
  • Disminuye el riesgo de enfermedades del corazón 
ejercicio con lesión medular

La evidencia indica que el perfil de riesgo cardio-metabólico de las personas con lesión medular que realizan ejercicio aeróbico regularmente es significativamente mejor que en aquellas que no lo hacen:  

  • El IMC (índice de masa corporal) y el porcentaje de masa grasa son más bajos, el gasto energético total diario es más alto y tanto el perfil lipídico como la homeostasis de la glucosa son mejores. 
  • Confieren mejoras clínicamente importantes en la lipoproteína lipídica y la homeostasis de la glucosa.  
  • Pueden aumentar la reducción de peso inducida por la restricción calórica, pero hasta la fecha, las intervenciones de ejercicio por sí solas no han demostrado mejorar la composición corporal o reducir el peso en personas con lesión medular. 

Algunos datos destacables: 

En personas con tetraplejia, la función respiratoria reducida limita la capacidad de ejercicio y aumenta el riesgo de infección pulmonar. La evidencia indica que las técnicas de entrenamiento específicas para los músculos inspiratorios y espiratorios pueden mejorar la función respiratoria y pueden mejorar la respuesta máxima al ejercicio.

Además, el entrenamiento con ejercicios aeróbicos suficientemente intensos (≥70 % de la frecuencia cardíaca máxima) puede mejorar elementos de la función respiratoria. 

La lesión medular se asocia con osteopenia y osteoporosis por debajo del nivel de lesión, lo que lleva a un mayor riesgo de fracturas. Los estudios transversales han demostrado que las personas físicamente activas con tetraplejia y paraplejia tienen una salud ósea general y por debajo del nivel de lesión significativamente mejor, lo que sugiere que el ejercicio regular puede mantener la salud ósea. 

entrenamiento con lesión medular

Además, el dolor en las extremidades superiores de origen musculoesquelético afecta al 50-70 % de las personas con una lesión de la médula espinal, y se supone que es principalmente debido al uso constante de los brazos para realizar las transferencias y la propulsión de la silla de ruedas.  

Se ha visto que las personas con lesión medular que no son deportistas tienen el doble de probabilidades de desarrollar dolor en el hombro que los deportistas. Una mayor fuerza muscular se asocia con menos dolor en las extremidades superiores en ambos casos. Se ha demostrado que mediante el entrenamiento adecuado de fuerza y ​​flexibilidad (p. ej., fortalecer los estabilizadores de la escápula y el manguito rotador), se reduce el dolor de hombro en personas con tetraplejia y paraplejia tanto en deportistas como en personas sedentarias. 

Por otro lado, se ha demostrado que el ejercicio aeróbico mediante la acción de los brazos con una bicicleta estática o con el uso de una bicicleta adaptada (handbike), mejoran los resultados relacionados con la obesidad y la sensibilidad a la insulina hepática en adultos con lesión medular crónica, pero no es suficiente para mejorar la glucosa en ayunas, los perfiles de lípidos o la presión arterial en reposo.

Para obtener mejoras en el perfil lipídico, el ejercicio aeróbico debe combinarse con el entrenamiento de la fuerza de todos aquellos músculos que preserven su funcionalidad. 

handbike

Por lo tanto, los profesionales debemos considerar prescribir ejercicio aeróbico de la parte superior del cuerpo de intensidad moderada a vigorosa para mejorar el control glucémico en ayunas y la obesidad.  

Lo ideal es que se combine con un programa de entrenamiento de fuerza para, además de potenciar aspectos relacionados con la funcionalidad y prevención de lesiones por sobreúso, incidir en las mejoras sobre el perfil lipídico, es decir, mejorar los niveles de colesterol o concentraciones de los diferentes tipos de grasa (HDL y LDL). 

Consideraciones durante el ejercicio en personas con lesión medular

Es fundamental tener en consideración el nivel y grado de lesión cuando se prescribe un programa de ejercicio, ya que ello va a tener un impacto directo sobre la función física, las respuestas metabólicas y cardiorrespiratorias al ejercicio. 

Por ejemplo, cuando se realiza pedaleo mediante la acción de brazos, la producción de potencia máxima y consumo máximo de oxígeno (VO2max) se reducen en aproximadamente un 40 % y un 25 %, respectivamente, en comparación con el pedaleo de piernas.

Esta restricción es importante tenerla en cuenta porque el pedaleo de brazos provoca una respuesta cardiovascular considerablemente reducida.  

Por lo tanto, debemos destacar que la lesión medular puede afectar negativamente a la capacidad de ejercicio por varias razones: 

  • En primer lugar, a medida que aumenta el nivel de la lesión, disminuye la masa muscular activada voluntariamente, lo que reduce la capacidad oxidativa y, por lo tanto, el consumo máximo de oxígeno y el gasto calórico máximo del ejercicio.  

Este efecto es particularmente pronunciado en personas con una tetraplejia porque los músculos necesarios para el ejercicio de los brazos están parcialmente paralizados, además de la parálisis del tronco y de las piernas. 

  • En segundo lugar, a medida que aumenta el nivel de la lesión, la capacidad vasoconstrictora simpática disminuye gradualmente. Esto significa que se reduce el retorno venoso y, de acuerdo con el mecanismo de Frank-Starling (sistema de llenado y vaciado de sangre del corazón), el volumen sistólico durante el ejercicio no aumenta en la misma medida que en las personas sin discapacidad.  

A niveles de ejercicio submáximos, el gasto cardíaco puede mantenerse mediante un aumento compensatorio de la frecuencia cardíaca, pero esto no es posible durante el ejercicio máximo, por lo que esta capacidad se ve reducida. 

Para las personas con tetraplejia, existen dos factores adicionales que impactan negativamente su capacidad para realizar ejercicio y que se deben tener en cuenta:  

  • El primer impacto negativo es que, para aquellos con inervación simpática cardíaca ausente o reducida, los aumentos de la frecuencia cardíaca dependen en mayor medida de la inhibición parasimpática y de las catecolaminas circulantes, situación que hace que frecuencia cardíaca máxima se reduzca alcanzando valores máximos de 130 pulsaciones por minuto.  

Es decir, que cuando realizamos ejercicio, los mecanismos de activación y mantenimiento de nuestro sistema cardiocirculatorio funcionan a niveles por debajo de lo habitual.

Esto es debido a que los nervios del sistema nervioso autónomo (sistema nervioso simpático) que inervan el corazón y proporcionan las hormonas necesarias (adrenalina) para esta función, quedan paralizados por la propia lesión en la médula.  

Aun así, el cuerpo utiliza otros mecanismos de activación como las respuestas reflejas citadas anteriormente (inhibición parasimpática) o captando las propias hormonas que circulan por la sangre segregadas por la glándula suprarrenal

ejercicios para lesiones medulares al aire libre

Sin embargo, la evidencia reciente sugiere que algunos casos con tetraplejía incompleta pueden conservar una función autonómica suficiente para lograr respuestas normales o casi normales durante el ejercicio. 

  • El segundo impacto negativo es que, mientras que la función respiratoria es normal o casi normal en la mayoría de las personas con paraplejia, en las personas con tetraplejia es aproximadamente el 60% de los valores normales. La combinación de masa muscular activa reducida, retorno venoso deteriorado, frecuencia cardíaca máxima limitada neurológicamente y función respiratoria disminuida reduce significativamente su capacidad de ejercicio.  

Todo esto no significa que no podamos realizar ejercicio, más bien todo lo contrario. Lo que debemos comprender es que su potencial en cuanto a la consecución de valores normativos en la realización de ejercicio, no podrán alcanzar los valores del resto de personas.

Consecuentemente, el programa de ejercicio debe ser adaptado a las capacidades físicas actuales de cada persona, y atendiendo a las recomendaciones de ejercicio basadas en la evidencia científica para trabajar desde una perspectiva de máxima seguridad.  

Seguridad para la participación en programas de ejercicio

La siguiente lista resume varias consideraciones importantes para garantizar la participación segura y eficaz en el ejercicio de las personas con una lesión de la médula espinal: 

Disreflexia autonómica (DA)

Es una situación de altísimo riesgo que puede ocurrir entre los niveles de lesión T6 y superiores. La disreflexia autonómica consiste en un incremento abrupto y repentino de la presión arterial (PA), pudiendo llegar a niveles excesivamente altos, es decir, PA sistólica de 250 a 300 mm/Hg y/o PA diastólica de 200 a 220 mm/Hg.  

Estas situaciones requieren respuestas de emergencia inmediatas para disminuir la presión arterial:  

  • Suspender el ejercicio de inmediato. 
  • Sentarse erguido y controlar la presión arterial. 
  • Identificar y eliminar el estímulo irritante, como un catéter/dispositivo de recolección de orina obstruido, ropa ajustada o aparatos ortopédicos. 
  • Si los síntomas persisten hay que buscar ayuda médica de inmediato 

Los síntomas pueden ser dolor de cabeza, sudoración de la piel por encima del nivel de lesión o rostro sonrojado, entre otros. Por lo tanto, los participantes deben vaciar los intestinos y la vejiga o la bolsa urinaria antes de iniciar el ejercicio porque, la disreflexia autonómica, puede desencadenarse por una vejiga llena o una distensión intestinal. 

lesión medular rehabilitación

Lesiones en la piel

Las personas con lesión medular a menudo tienen la sensibilidad reducida o ausente. Se deben controlar las áreas de riesgo potencial de fricción, rozaduras, presión permanente para evitar posibles úlceras por presión.

Se recomienda el uso de almohadillas de protección con el material de entrenamiento y pulsar con frecuencia, es decir, realizar cambios de peso frecuentes. 

Fracturas

Las personas con lesiones medulares pueden tener una densidad ósea baja. Las actividades de soporte de peso completo deben limitarse a aquellas personas con un historial reciente de bipedestación sin complicaciones, o para quienes se haya obtenido autorización médica previa para soporte de peso completo. 

Respuesta de la frecuencia cardíaca

La respuesta fisiológica al ejercicio puede atenuarse después de la lesión medular. La calificación del esfuerzo percibido o la «prueba del habla» (ser capaz de mantener una conversación ligera mientras se realiza el ejercicio), puede ser eficaz para monitorear la intensidad del ejercicio, especialmente para aquellos con lesiones cervicales. 

Hipotensión post-ejercicio

Las personas sin movimiento muscular activo en las extremidades inferiores pueden tener la circulación reducida. El calentamiento y la vuelta a la calma prolongada, son importantes para optimizar la circulación y mantener la presión arterial. 

Esta es una primera parte donde se ponen de manifiesto algunas consideraciones básicas para la realización de ejercicio por parte de aquellas personas que tengan una lesión medular.

En la siguiente, profundizaremos en todos aquellos aspectos necesarios para el diseño de un programa de ejercicio que contemple el entrenamiento de la fuerza, la resistencia aeróbica, la flexibilidad y el entrenamiento funcional. 

El contenido de este post está basado en investigaciones y/o consensos profesionales. Así mismo, toda la información y recomendaciones descritas no reemplazan el consejo de un profesional médico.  

Es importante tener en cuenta que cualquier persona con lesión medular lo primero que debe hacer es buscar asesoramiento médico para asegurarse de que sea seguro comenzar un programa de ejercicio, especialmente para aquellos que no lo han practicado en los últimos 6 meses, además de llevar el control y seguimiento por parte de un profesional especializado.

José Luis Romero

Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Diplomado en Fisioterapia. Máster universitario en Investigación en Ciencias de la Actividad Física. Especialista en actividad física adaptada y ejercicio terapéutico.